sábado, 12 de diciembre de 2009

SIGAMOS HABLANDO

Si algo tiene el ser humano es que olvida con mucha facilidad las malas experiencias; esto es un buen sistema de defensa de la mente para que no sigan haciéndonos daño las malas vivencias del pasado, aunque eso nos hace caer casi siempre otra vez en los mismos errores que las provocaron.
En estos momentos de mi vida, cuando ya tengo en mis espaldas los mismos años que Cristo, es cuando vuelvo la vista atrás y hago balance de mi vida, veo que no ha estado tan mal, he tenido mucho cariño y amor , una familia maravillosa, he vivido siempre de una forma ordenada, quizá demasiado, pero eso me ha hecho tener la vida que hoy en día tengo.
No me arrepiento de nada de lo que he vivido, aunque quizá he pasado por pruebas que la mayoría de gente no tiene que pasar, pero eso me ha hecho fuerte y me ha dado una perspectiva de la vida tan diferente a la que tenía antes de pasar estas pruebas que doy gracias al cielo por habérmelas dado.
Ahora le doy un valor muy grande a la vida, a todo lo que nos rodea, a todo lo que existe a mí alrededor y a todas las personas que forman parte de mi mundo.
Cuando la perspectiva de la muerte es algo que está presente en tu vida, cuando la sientes cerca, te das cuenta de lo débiles que somos pero a la vez lo fuertes que podemos ser.

En mi experiencia con la enfermedad, sobre todo cuando iba a la sala de Oncología donde administran la quimioterapia he visto muchas cosas, algunas buenas, otras no tan buenas, he visto la esperanza de la gente, la desesperación, el miedo y esa mirada de complicidad y de apoyo que todos los que hemos pasado por esa sala nos brindamos cada vez que cruzamos las miradas cuando vamos a ponernos el tratamiento; es una mirada especial, una mirada que te dice__te comprendo__se por lo que estás pasando__ánimo__saldrás de esta__es duro, pero es para curarnos__y muchas otras cosas positivas, aunque a veces ves como la llama de la vida se apaga en algunas personas, como sufren por la enfermedad y el terrible tratamiento, como ya ves claro que esa persona no se va a salvar y la compadeces, la miras y te sientes un poco culpable por estar mejor que ella, pero la vida y la enfermedad es así, es una lotería que nos toca en algún momento y debemos aceptarla como es.
No se puede describir con palabras la sensación de estar en una sala de Quimioterapia, es una sensación de miedo, resignación, esperanza, rabia y agradecimiento a los profesionales que cuidan de ti y te ponen los tratamientos o te los recetan para curarte.
El cáncer, cuando toca a una persona, la cambia para siempre, si logra sobrevivir a él, su perspectiva ante la vida cambia, normalmente es para bien, aunque también puede cambiar en sentido contrario y sentir rabia y frustración, auto compadeciéndose y preguntando siempre el por qué le ha tocado a él.
Todos los que hemos pasado esta enfermedad o la tenemos crónica nos hemos preguntado alguna vez el ¿por qué a mí?, ¿que he hecho yo para merecer esta enfermedad?, haciendo conjeturas de las razones no nos damos cuenta de que en la mayoría de las veces, el cáncer es una enfermedad provocada por la persona en sí.
El cáncer es una creación de nuestro propio cuerpo, que hace germinar por mutación espontánea una forma de vida nueva e independiente dentro de nuestro ser, es una autodestrucción de el cuerpo, un mecanismo desconocido por el que el cuerpo intenta destruirse a si mismo.
Si lo pensamos bien, igual que el cuerpo crea esta aberración, igualmente lo puede destruir, pero para destruirlo hay que conocer primero las causas que lo originaron.
Existen muchos factores que pueden desencadenar cáncer. Las sustancias que hay en la contaminación atmosférica, en el agua, en lo que comemos, ser fumador, ser alcohólico, los pesticidas, los productos químicos de la industria y un largo etcétera que lo puede desencadenar. Pero nadie nos ha dicho nunca, ni siquiera los médicos, que una de las principales causas del cáncer es el rencor, la rabia interior contenida que nos corroe el cuerpo.
Este concepto está muy presente en los libros de Louise L. Hay, libros que recomiendo leer encarecidamente porque en ellos hay mucha verdad referente a las causas no físicas de todas las enfermedades.
Si consideramos la unión Cuerpo-Mente nos daremos cuenta que todo lo que ocurre en la Mente tiene su correspondiente reflejo en el Cuerpo, que todo lo que la Mente sienta y experimente tiene su efecto en la parte física que nos sustenta, por lo tanto enfermedades que creemos causadas por agentes físicos, químicos u orgánicos pueden ser atraídos por pautas mentales que nos hacen estar en los lugares inadecuados, en los peores momentos y con las compañías menos adecuadas para tener un equilibrio psicofísico idóneo, provocándonos el tumor.
Tengo la certidumbre de que mi enfermedad ha sido provocada por mí, hace 9 años por primera vez se me manifestó y hace un año volvió a hacerlo en uno de los ganglios de mi cuello, el por qué, nadie lo sabe, ni siquiera los médicos, lo único que sé es que ahí volvían a estar las células tumorales de un carcinoma embrionario originado en mi testículo.
Ya hace un año que estuve en tratamiento de quimioterapia otra vez. Fue un tratamiento terriblemente fuerte, horrible, durísimo pero se que se me puso por mi bien y si Dios quiere también me ha curado, no se si lo habrá hecho del todo, porque con esto nunca se sabe, pero ahora estoy bien y sigo con pruebas rutinarias para ver mi evolución.
No quiero hablar dramatismos ni hacer una tragedia de mi experiencia porque si que ha sido muy dura, pero no más que lo que mucha gente pasa por esta misma enfermedad, el cáncer es algo muy duro, te cambia y cambia tu mundo pero hay vida después de él y eso es en lo que voy a centrarme ahora.
Luchar por vivir es lo mejor, porque si luchamos la vida nos sonríe en un momento u otro, aunque todo parezca perdido siempre podemos encontrar una salida y conseguir lo que nos proponemos si no nos dejamos vencer por las adversidades, las pruebas están para superarlas y si no se puede, por lo menos extraer el máximo de enseñanzas de las mismas.

Seguiremos hablando…………………………...............

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dura enfermedad de la k hablas, estoy deacuerdo contigo en lo de Louis, toda enfermedad tiene un componente mental, y éste és igual o más importante que el quimico.Mi abuela nunca jamás bebió ni fumó en su vida y murió de zirrosis, lo que si que le dieron fueron demasiados disgustos así es que hé llagado a la conclusión de que voy a vivir lo mejor que pueda y intentar ser feliz (aunque cuesta mucho).