domingo, 12 de mayo de 2024

UN PASEO EXTRAÑO CAPÍTULO 28

 


Encerrados en aquella jaula de fuego fatuo permanecían el cuerpo de Antoine y Josu sin poder hacer nada, no tenían escapatoria. Antoine permanecía inerte después de haber salido del mismo en su forma Astral o espiritual en busca de una ayuda que no sabía si podía encontrar.

La desolación de Josu era tremenda, ahora si que se encontraba solo de verdad en aquel lugar extraño, en aquella dimensión extra terrena en la que no sabía como actuar, pues él no conocía conjuros ni tenía medios mágicos de protección como Antoine, aunque si había leído libros de esoterismo y sabía de la existencia de estos, no los había estudiado en profundidad, ahora quisiera haber prestado más atención para poder usar algo de lo leído en aquellos libros.

De pronto le vino a la mente un pasaje de un libro que tenía sobre los símbolos de protección mágicos, se acordó de uno que le llamó mucho la atención, era un símbolo proveniente de la antigua Roma, su nombre era la Higa, o Figa, consistía en cerrar la mano en forma de puño y meter el dedo pulgar entre el índice y el corazón, se suponía que era un símbolo muy poderoso de protección contra la maldad, mal de ojo, envidias y hechizos de todo tipo, cuando te sintieras en peligro deberías realizar este gesto y mantenerlo, esto alejaría el mal y podrías salir indemne.

Ni corto ni perezoso cerró el puño y puso su dedo pulgar entre su índice y corazón, sujetando con la otra mano la cabeza de Antoine, se dio cuenta que una luminiscencia azul pálido empezaba a emanar de su mano izquierda, con la que hizo la Higa, transmitiéndose desde ella hacia todo su cuerpo en incluso rodeando el de Antoine que estaba acostado en el suelo en decúbito supino.

Se empezó a sentir más fuerte, sentía una especie de poder salir de su mano, sentía más seguridad, se dio cuenta que ahora no podrían someterlo, su fuerza empezaba a volver a sus músculos elementados, un ánimo extraño empezaba a brotar de su corazón, tenía que proteger a Antoine y a su vez encontrar la manera de liberarse en el momento adecuado para poder también liberar de la posesión que sometía a Xena.

Los Duendes estaban rodeando la jaula, Xena estaba parada en un especie de columna de piedra que había a unos metros de la misma, era imponente, en su forma oscura era de una belleza terrible pero atractiva, su traje ceñido resaltaba toda su feminidad, pero sabía que su bondad había quedado enterrada en lo profundo de su espíritu elemental, tenía que expulsar a la Daemon que la poseía, pero no sabía como.

Antoine en su forma astral se veía envuelto como en una neblina blanca en la que no podía ver lo que había a su alrededor, cuando vio al Errante junto con las Larvas Astrales, cuyo vuelo en formación fue la última imagen que presenció en esta forma, fue en ese momento cuando pensando en ir a visitar la Ciudad Elemental par ver al Fauno, esa neblina le envolvió, le pareció extraño no estar ya en donde había pensado, pues en este estado las distancias son inmediatas, no sabía que estaba pasando, no estaba yendo a ningún lugar en concreto, quedó atrapado en un limbo de niebla desconocido.

Empezó a sentir miedo, ahora no sabía donde ir, pensaba y pensaba en ir a visitar el Fauno, pero no podía dar con él, no podía ir a la Ciudad Elemental, solo iba en bucle en esta neblina blanca insoportable, se sentía encerrado otra vez.

Pasó un tiempo indeterminado intentando salir de allí, pero no conseguía nada, se dijo a si mismo: - Tengo que calmarme, debo encontrar la manera de viajar en esta forma en busca de ayuda, si no puedo ir a ningún lugar debo pedir ayuda por otros medios, ahora que pienso, Eliphas me dijo que buscara a mis Guías interiores, siempre les he pedido ayuda y por medios invisibles lo han hecho, en esta forma quizás pueda verlos y lo hagan-.

Intentó tranquilizar su mente, dejó volar su imaginación, en voz alta, o lo que él creía que era hablar en voz alta, invocó a sus Guías espirituales, dijo así: - Oh, seres espirituales afines a mí, vosotros me conocéis mejor que yo, en estos momentos necesito vuestra ayuda, ruego consideréis mi petición y con fe os llamo, estoy en graves dificultades, en estos planos infectos mostrarme la luz para salir con mis amigos, en el nombre de los 12 poderes del Universo, mostraros-.

Cuando dejó de recitar esta oración, la neblina empezó a disiparse dejando paso a una visión de un cielo estrellado como nunca lo había visto, limpio, sin ningún tipo de luz que molestara ver aquel firmamento.

A lo lejos, entre aquellas estrellas nunca vistas, cuya belleza le dejaba hipnotizado, flotando entre ellas, al igual que lo hacía él, se le acercaban unos puntos de luz que en un principio parecían esas mismas estrellas, pero iban agrandándose conforme se acercaban a él, tomando la forma de personas, eran tres figuras blancas, no se les veía el rostro, pero no sabía por qué le transmitían paz y tranquilidad, pronto llegaron junto a él.

Las tres figuras se situaron a su lado, su luminosidad era tal que no podía distinguir ninguna facción, solo la forma de su pelo, una de ellas llevaba una melena larga, casi hasta la cintura, parecía una mujer, pero no podía asegurarlo, otra llevaba el pelo recogido, su forma era la de un muchacho joven, atlético pero la túnica que llevaba no dejaba definir su verdadera forma,  el último era claramente calvo, no tenía pelo, pero era el que más luz irradiaba, los tres envolvían a Antoine en una calidez que él nunca había sentido, se sentía protegido y querido en esos momentos.

- Nos has llamado y hemos venido, Antoine, somos tus Espíritus Guía, has tenido el privilegio de vernos en estos momentos, sabemos que estás pasando por un trance que pocos humanos han experimentado en la historia, has sido preparado para esto en tu juventud, pero debemos ayudarte, tu parte elemental está conectada con la dimensión angélica a la que pertenecemos, en un tiempo fuimos humanos, pero tu condición, al ser hijo de hada, te hace tener ciertos poderes espirituales que no son comunes, tienes la fuerza suficiente para derrotar a todas las energías negativas que se enfrenten a tí, tu medallón, el que tu madre hada te regaló, junto con el que te fabricaron en la logia, el tetragramatón en realidad no sirven para nada, solo era un medio para sacar tu potencial interior, eres un elegido de Gaia, ella es tu Diosa, a través de la matriz de su hada del desierto, fuiste concebido para venir a ayudarla a este mundo-.

-Ella nos dio instrucciones precisas para que fuéramos tus Guías, para que siempre estuviéramos ahí, ayudándote para la consecución de este día, ahora ya no estás solo, tienes nuestra ayuda en tu interior, solo la tienes que invocar y vendremos a darte la energía y la magia que necesitas para derrotar al mal-.

Por ahora no vas a saber nuestros nombres, pero en su momento sabrás quienes somos, ahora te vamos a dar nuestra bendición, te infundiremos el valor y la energía en tu corazón para que vuelvas al Bajo Astral a buscar a tus amigos, busca en tu interior el poder par revertir las posesiones, en su debido momento sabrás como hacerlo, no podemos enseñarlo, tiene que nacer de tí-.

- Buscabas al Fauno, pero a él no le está permitido entrar en esta dimensión, es demasiado material para ello, al tener la condición de Semi-Dios podría presentar un peligro el entrar en esta tierra degradada, si lo poseyera un Daemon, se volvería tan poderoso que no podría haber magia que lo detuviera, por suerte ellos saben que no pueden entrar allí, si lo hicieran quebrantarían la ley elemental y la Entropía sería inevitable, ahora está en proceso, por eso buscamos a quienes nos ayuden a pararla, tú eres uno de ellos Antoine, no lo dudes, tu amigo Josu también es importante, en un futuro será pieza fundamental junto con su hada para traer al mundo la encarnación de la última esperanza de los Seres Elementales y quizás de los humanos también-.

Ahora vas a volver a tu cuerpo, debes recordar todo lo que te hemos dicho, somos tus maestros, tus guías, confía en nosotros, saca tu fuerza interior y protege a Josu, envía la energía positiva que tienes a tus amigos, exorciza a Xena y a Gimmi, ellos quieren salir de la oscuridad, si no lo haces los Duendes se volverán más poderosos y cuando llamen a los Seres Sombra será una batalla terrible que traspasará dimensiones, tu mundo se verá afectado también-.

Antoine sintió de repente un tirón hacia atrás, dejó de ver aquel firmamento, dejo de ver a las tres figuras blancas, en un instante sintió como si cayera en un pozo oscuro y larguísimo, de repente se encontró abriendo los ojos en aquella jaula en la que los Duendes lo habían encerrado, Josu estaba sujetándole la cabeza, vio como tenía cerrada su mano izquierda formando un puño extraño, con un dedo cruzado dentro de él, no reconoció el símbolo que formaba, se incorporó y con fuerzas renovadas juntó sus manos como en una plegaria, Josu le soltó, alegrándose muchísimo de verlo otra vez vivo, entonces, como por instinto, juntó su mano formando la Higa entre las manos de Antoine, sin saber que estaba haciendo.

Antoine buscó en su interior fuerza para conjurar una energía que le permitiera abrir aquella jaula, pronto una pequeña bola de luz violeta se formó en la punta del dedo pulgar de Josu, su brillo iluminó la jaula, esto llamó la atención de los Duendes y de Xena, que vigilante posó su mirada ígnea en Antoine y en la mano de Josu, extendió las alas y voló a la puerta de la jaula, los Duendes estaban en guardia para ver que hacían estos dos prisioneros, una luz cegadora salió entonces de las manos de Josu y Antoine, no veían nada, en una segundo la jaula saltó por los aires y allí quedaron nuestros amigos, protegidos por un aura violacea que les daba un aire amenazante para los Duendes.

Xena intentó golpear las manos de los dos pero como si tuvieran un escudo su brazo rebotó hacia atrás, enfureciendo su rostro aún más, en un gesto como de sorpresa, no esperaba que pudieran hacerle frente, la Daemon que la poseía se sintió impotente, pero no cesaba en su ataque. 

De repente se escuchó un ruido atronador a lo lejos, como un zumbido de abejas amplificado, parecían motores de aviones supersónicos mezclados con aleteo de insectos que iban acercándose.

Un Duende miró hacia arriba y gritó:- ¡Son Larvas Astrales, vienen a por nosotros, quieren nuestra energía, maldición, jefe, debemos huir!-.

- ¡Usar vuestros conjuros malignos, idiotas, podemos hacerles frente!,¡Madre Oscuridad!, ¡Dirige tu mirada hacía estos malditos insectos, destruye con tu maldad, demuestra tu poder!-.

Xena se volvió hacia el enjambre de Larvas Astrales que venía hacia ellos y con sus ojos enrojecidos empezó a lanzar rayos del mismo color que impactaban en estas Larvas, muchas de ellas empezaron a caer envueltas en llamas gritando sonidos horribles de dolor, pero otras caían sobre los Duendes, los atravesaban con sus bocas picudas y los absorbían como si fueran sorbetes, solo quedaba de ellos una especie de piel acartonada que en unos segundos desaparecía.

Xena estaba cada vez más histérica, su poder iba disminuyendo, parecía no poder defender a sus Duendes, aquellos iban apareciendo de dentro de la cueva pero las Larvas Astrales iban devorándolos sin piedad, el jefe de los mismos estaba aterrado, estaban haciendo una escabechina.

De pronto Josu y Antoine, en medio de esta batalla, protegidos por la Higa y la fuerza mágica adquirida por Antoine dejaron de hacer los símbolos para huir de aquella batalla, entonces vieron que el Duende que llevaba la ropa de Guimmi iba a ser atacado por uno de los insectos Larva, sin pensarlo Josu dio un salto, se dio de bruces con aquel ser asqueroso, que en principio parecían ayudarles, pero no quería que Gimmi desapareciera, con un puñetazo le dio en toda la cara al Duende Gimmi, lo dejó ko pero no podía fiarse de él, lo arrastró fuera de la acción de las Larvas, con una cuerda que casualmente habían dejado los Duendes tirada allí, proveniente de los troncos en los que los habían traído, le ató las manos y los pies para esconderlo detrás de unas rocas.

Hizo el gesto de la Higa para poder entrar otra vez a ayudar a Antoine, este estaba concentrado en irradiar su energía mágica para protegerse e intentar lanzarla hacía sus enemigos, sobre todo para poder atrapar a Xena, la Xena oscura que tanto poder tenía.

Ella seguía luchando con su magia contra las Larvas Astrales, los Duendes se dieron retirada, el jefe de los mismos yacía en el suelo atravesado por el pico de una de estas larvas, en un grito desesperado antes de ser absorbido por la misma gritó a Xena:  -¡Hada oscura!, huye de este lugar, busca a otra colonia Duende, explícale lo que ha pasado, busca ayuda, ya no podemos hacer nada!-.

Xena se quedó mirando al jefe Duende, con uno de sus rayos fulminó a una Larva que venía hacia ella, en una explosión de ira alzó el vuelo como un rayo y desapareció en el horizonte del aquel bajo astral.

Josu y Antoine no se dieron cuenta de ello, pues estaban atareados intentando protegerse de los Duendes que quedaban y de los ataques indiscriminados de las Larvas Astrales.

Apareció El Errante cuando la batalla llegaba a su fin, con voz afectada les dijo:- Amigos, hemos logrado vencer a los Duendes, ahora estáis libres pero debéis iros rápido, las Larvas Astrales también os quieren ver desaparecer, he podido contenerlas y encontrar su ayuda mediante el pago de flores del Astral, ellas las plantarán en lo más oscuro de este Bajo Astral, así podrá volverse más desolador, en esta antesala del Infierno.

-¡Errante! dijo Josu, debemos llevarnos inmovilizado a Gimmi, tenemos que curarle, seguro que Antoine encuentra el remedio, ayúdanos a transportarlo en este tronco, ahora es nuestro prisionero-.

- Debes ser muy cauteloso Josu, un Duende puede hechizarte si despierta, tápale la boca, no debe hablar, son muy astutos y si no sabes su nombre Duende, te embaucan y te pueden transformar en su esclavo, mantente alerta-.

Se alejaron de aquel lugar, la batalla aún seguía, pero cada vez se escuchaba menos el fragor de la misma, las Larvas Astrales absorbieron la energía de aquellos desdichados Duendes traicioneros, nuestros amigos se alegraron de ello, volvieron a confiar en El Errante, aquel, con cara de satisfacción se sintió bien al ayudarles, quería seguir con ellos, aún debían rescatar a su hada, ver la forma de transformarla en lo que realmente era, tanto a ella como a su gnomo.

Debían encontrar la cura a la Oscuridad, para ello debían salir del Bajo Astral, solo abriendo un portal a la dimensión Elemental podrían hacerlo, pero antes buscarían el remedio para Gimmi y encontrar a Xena, algo realmente complicado, casi imposible en estos momentos.

 

Continuará...