Escribo este post después de haber leído el libro de mi amigo Alfredo Sánchez Sansano, y lo escribo porque aunque sé que me van a faltar palabras y elogios para describir lo que me ha hecho sentir el relato de su vida, que aunque ya era un poco conocido, adquiere una nueva dimensión porque la autora del libro ha sabido describir con tal fuerza y sentimiento la impresionante historia de esta persona extraordinaria.
Pero para Alfredo esas enormes carencias han sido superadas por su voluntad, por sus ganas de vivir y de hacer cosas, y gracias a sus padres, que son y han sido sus ojos, sus manos y sus piernas para poder conocer la realidad que le rodea y poder relacionarse mediante el Facebook y sus salidas en una furgoneta adaptada.
Por ejemplo, la última vez que lo visité hará cosa de dos semanas, antes de irme me obsequió con un gran regalo, con un trozo de una canción interpretada por él, cuyo sentido va más allá de lo que en un principio se entiende, era la canción de Antonio Molina, "Cocinero, Cocinero", y cuando llegó a la parte de "qué el futuro es muy oscuro", tanto él como su padre se rieron diciendo:- !Ves, si ya te lo dice Alfredo¡, ¡hay que pasar de todo eso!,; fijaros que lección más buena en solo un estribillo de una canción, y en boca de Alfredo adquiere un sentido aún más profundo y sabio.
Tanto Alfredo como sus padres son un ejemplo para esta sociedad deshumanizada, su actitud, su estoicismo ante las enormes dificultades en su vida, su lucha para que se reconozcan los derechos de las personas con diversidad funcional, su tenacidad para denunciar lo que muchos otros no se hubieran atrevido, perdiendo amistades y ganando otras por falta de comprensión de mucha gente; su forma de cuidar hasta el mínimo detalle la salud de su hijo, y su renuncia a tantas cosas, solo para que sus hijos, y sobre todo Alfredo, tuvieran el máximo bienestar y fueran lo más felices posible, objetivo de sobra superado y cumplido con un añadido extra, que sus enseñanzas y su sabiduría aprendida durante el viaje de su vida ha sido transmitido a muchísima gente y está ayudando a muchos, entre ellos a mí mismo a reflexionar sobre la vida, sobre lo importante y sobre lo superfluo, sobre la empatía y sobre la comprensión, el ponernos en el lugar del otro y como dice Alfredo: -¡Lucha y no te rindas!, una frase de cinco palabras que resume quizás el sentido de la vida, de la de todos.
Quiero felicitar a Mary Quiroga Álvarez por el mágnifico libro que ha escrito, por el sentimiento que ha puesto en su elaboración y porque al escribir de forma tan amena y sencilla está haciendo que todo el mundo pueda comprender el magnífico mensaje de esperanza que nuestro campeón quiere transmitir a toda la humanidad, porque si, llegará el día que este libro sea internacional, si no lo es ya, y miles, millones de personas lo leerán y cuando acaben su última página se quedarán un rato reflexionando, igual que hice yo, y se darán cuenta que lo que importa en esta vida no son las circunstancias, sino la actitud que tengamos ante ellas.
También quiero dar las gracias a José María, padre de Alfredo, por recibirme siempre con los brazos abiertos en su casa, por tener la confianza de hablar conmigo temas delicados y abrirme su corazón a pesar de conocernos poco, aunque ahora ya nos conocemos más, y solo decirle que le deseo lo mejor tanto a el como a Alfredo, por supuesto, y que siempre tiren hacia adelante, porque aunque ellos creen que no están haciendo mucho, su testimonio, su lucha y su ejemplo van a dar la vuelta al Mundo y van ayudar a mucho, de hecho ya lo están haciendo.
¡Lucha y no te rindas!, algún día todo tendrá sentido y todos comprenderemos el porqué nos ocurren las cosas, pero mientras intentemos allanar el camino y mirar siempre hacia adelante.
Un abrazo
Juan Manuel Mas Candela.







